MI SORDERA CON 19 AÑOS
MI SORDERA CON 19 AÑOS:
Soy Rafael Calderón Pillado y vengo a contaros la historia de cómo me quede sordo.
Tenia 12 años y salía de un partido de fútbol cuando de repente, esperando a que me recogiese mi padre, me golpeó un coche y no recuerdo nada más, solo que desperté en el hospital y no recuerdo escuchar nada a partir de ahí. Los médicos me hablaban, pero yo no entendía nada y lo mismo mis padres. Yo veía como se desesperaban y movían muy lento los labios cuando la gente me hablaba y me preguntaba cosas. Continué unos días mas hospitalizado mientras que me hacían pruebas y me comunicaba con los médicos y con mis padres por una pizarra digital, estaba asustado.
Tuve que hacer muchas pruebas dentro del hospital y aun así cuando me dieron el alta tenía que seguir yendo al medico para ver si conseguían recuperarme la audición, pero nada de eso parecía hacer efecto. La vida dentro de casa era complicada, no me entendía bien con mis padres y sentía como me miraban todo el rato con cara de compasión y con alguna expresión de desesperación cuando salíamos de la consulta del médico. Toda esa etapa de mi vida la recuerdo muy seria, tenía sus momentos buenos pero la mayoría de situaciones eran complicadas, estuve un buen tiempo sin ir a la escuela porque iba a un colegio normoyente que no podía proporcionarme la ayuda necesaria para entender las asignaturas y poder aprobar el curso. Por otra parte, al quedarme sordo con 12 años, el lenguaje tanto oral como escrito lo tenia aprendido y eso ayudo mucho en cuanto a la comunicación con familia, amigos y gente del exterior, pero tampoco fue fácil. Perdí muchos amigos porque al principio la situación me asustaba y no entendía lo que me pasaba y al no poder relacionarme con el resto tan fácil como era antes de mi pérdida auditiva, decidí aislarme socialmente y concentrarme en mi.
Mis padres me llevaron a diferentes centros auditivos donde ayudaban a la gente con perdida auditiva y a sus familias y ahí aprendí a signar. Era un centro de ayuda para gente sorda en un barrio de Madrid cerca de donde vivía yo por lo que, si algún día mis padres no podían ir, iba yo solo sin ningún problema. En ese centro de ayuda conocí a mucha gente con diferentes problemas auditivos, unos mas leves y otros mas complicados que el mío, pero todos salíamos de ahí con una gran sonrisa. En esa etapa de mi vida remonte emocionalmente y deje de ver el mundo de una manera pesimista y como digo yo siempre cuando cuento mi historia, sentí que “volvía a vivir”. Volví a tener amigos, volví a estudiar, volví a sonreír en casa y nunca dejó de ser fácil, pero vivir con otra actitud fue lo que me ayudo a ser lo que soy, perdí la esperanza de volver a oír pero aprendí a aceptar que es lo que tocaba y que la vida era así y por muy caprichoso que sea el destino, hay que vivir con ello.
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